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Debemos nuestro origen al Sol, que generosamente nos alimenta con su energía. Los cambios climáticos producidos por la irresponsabilidad humana han transformado su llegada a la Tierra. Tal vez nos preocupe la fiereza con que nos llega a la piel, pero sin él viviríamos menos saludables, o simplemente no viviríamos.

Nuestras casas, lo mismo que nosotros, las plantas y los animales, necesitan del Sol para vivir armoniosamente.

La llegada de los rayos del Sol a la vivienda está condicionada a su orientación y a las variaciones estacionales.

Históricamente los campesinos antes de ubicar sus casas miraban primero las condiciones físicas del lugar, los árboles existentes, los vientos y por donde salía y se ponía el Sol. Según las condiciones naturales del lugar levantaban sus casas para que el Sol las calentara en el invierno, tener lugares frescos en el verano y protegerse de los vientos.

Gracias al desarrollo tecnológico podemos contar con varios medios para calentar y enfriar nuestras casas. En muchos casos, no se analizan las condiciones físicas del lugar, desechando un alimento tan vital y económico como es la energía del Sol.

En cualquier latitud de la Argentina lo más adecuado para nuestras viviendas es que miren al Norte. En invierno los rayos del Sol son más rasantes y penetran profundamente dentro de la vivienda durante gran parte del día dándonos su calor y su alegría; en el verano los rayos caen más próximos a la vertical, con lo cual podemos disfrutar del Sol sin que penetre demasiado en la vivienda.

El Sol del Este es menos caluroso que el del Oeste y en cualquiera de esas direcciones penetrará en la vivienda más en verano que en invierno.

Si el terreno es amplio podemos ubicar la vivienda como queramos, sin ponerla perpendicular (o paralela) a la calle. Pero si el terreno es angosto y largo la orientación de la casa va a ser más complicada y tendremos que elegir soluciones intermedias que seguramente no serán las ideales.

El lado Sur de la vivienda nunca recibe Sol; ahí hay que decidir que habitaciones se ubicarán en esta orientación. Una habitación que ventile solamente al Sur será fría y húmeda y sólo la podremos calentar artificialmente. Habrá que estar atentos al tipo de calefacción para evitar la aparición de hongos en las paredes. En las habitaciones orientadas al Norte es conveniente contar con una ventilación secundaria, no muy grande, hacia el Sur para refrescarla en el verano.

Las galerías alrededor de la vivienda son agradables y útiles, pero debemos tener en cuenta que, si bien nos protegen del Sol en verano, pueden impedir la llegada de la energía solar a las habitaciones y contar con una calefacción natural en el invierno.

En nuestra latitud, las galerías orientadas al Norte tienen que ser poco profundas para que las habitaciones reciban Sol en invierno. Las orientadas al Oeste son una buena protección para el verano. En esta misma estación, las galerías orientadas al Sur, son muy frescas.

El Sol es el gran regalo de la naturaleza, nos alimenta y nos ayuda a crecer. Que nuestras viviendas no nos priven de él. Que nos ayuden a disfrutarlo.


Nota publicada en la Revista Testimonios Nº 40, febrero 1998, Ingeniero Maschwitz, Provincia de Buenos Aires.