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La vivienda nos preserva del frío y del calor, nos permite guardar nuestros alimentos, descansar y dormir para juntar fuerzas y seguir viviendo. Es decir la vivienda es una extensión material de nuestro cuerpo físico es la que nos ayuda a desarrollarnos y crecer en este difícil mundo material.

Como extensión de nuestro cuerpo físico y de nuestro ser emocional, mental y espiritual en nuestra vivienda podemos observar tanto nuestros humores como nuestros amores, nuestras desavenencias como nuestra armonía.

También podemos observar ciertas condicionantes de la vivienda que pueden afectarnos. Por ejemplo todos sabemos que si hacemos una casa muy abierta y ventilada, que no guarde el calor y que sea difícil de calefaccionar, en invierno nos enfermaremos, tendremos gripes, resfrío, etcétera.

Los pueblos primitivos vivían en completa armonía con la naturaleza y tenían una clara conciencia de sus necesidades y limitaciones. Armaban sus viviendas respondiendo exactamente a esa necesidad, su orientación era la adecuada, el sitio del fuego para cocinar y calentarse, el sitio para descansar, etcétera.

Hoy día el hombre urbano (o semi urbano como es nuestro caso) no tiene una clara conciencia sobre su relación con su entorno natural y esto le crea dificultades para lograr un buen funcionamiento energético con el hábitat construido.

Oriente viene estudiando este tema desde hace siglos. En occidente el movimiento moderno marcó un hito importante en la arquitectura con la preocupación de algunos de sus maestros por la orientación de los edificios, su relación con el sol, las ventilaciones y la salud.

La evolución tecnológica actual ha llegado hasta a prescindir de la necesidad de que los muros nos aíslen del frío, el calor, el viento. Vemos altos edificios de vidrio, herméticos, con ventilación mecánica para el frío y el calor. Los técnicos muy contentos creyeron poder dejar de lado las rigideces formales que implican orientar sus edificios hacia el sol y preservarlos de los vientos, todo eso se resuelve por medios mecánicos.

Con el tiempo empezaron a ver que los habitantes de estos edificios, se enfermaban muy seguido. Empezaron a investigar y vieron que en los conductos de ventilación se asentaban microbios, microorganismos y demás partículas que generaban enfermedades, se reproducían bichos molestos y entonces se empezó a hablar sobre los edificios enfermos y de como curarlos.

Este es un ejemplo extremo para que podamos ver como el medio construido puede influir sobre nuestra salud y nuestra vida, no es tan común que tengamos una vivienda totalmente cerrada y acondicionada con medios mecánicos, pero si es posible que tengamos ventanas mal orientadas, ventilaciones excesivas, rápidos pasajes de la energía que nos impidan estar cómodos en un sitio.

La mayoría de las viviendas de la zona fueron hechas para el verano donde se priorizó la relación con la pileta, la parrilla y el estar afuera de la casa. El invierno es una época del año donde el estar adentro se torna importante, la humedad del lugar ayuda al desarrollo de las enfermedades pulmonares.

Así como conocer nuestro cuerpo y sus necesidades nos ayuda a entender el porque de nuestras enfermedades, conocer nuestro hábitat construido puede ayudarnos a entender que pasa con nuestro cuerpo, porqué nos enfermamos, porque no descansamos bien, porque podemos llegar a estar embotados o sin fuerzas.

Nosotros hacemos el ámbito donde vamos a vivir, pero no siempre estamos conscientes sobre lo que nuestro cuerpo necesita para vivir, cual es la relación que necesitamos tener con nuestro medio construido para tener una vida saludable.

Nos interesa abrir este espacio para mantener un diálogo con los lectores, donde podamos ayudarnos mutuamente a tomar conciencia de las necesidades y problemas del hábitat construido, donde podamos hablar de las soluciones planteadas por oriente y occidente para la relación entre la vivienda y la salud y ver que necesitamos para alcanzar un desarrollo armónico y saludable.


Nota publicada en la Revista Testimonios, Nº 37, noviembre 1997,
Ingeniero Maschwitz, Provincia de Buenos Aires